La hipnosis y las depresiones

La depresión es una de las enfermedades más de moda. Es muy frecuente oír eso de “estoy depre”. Sin embargo, estado abúlico, como aburrido, con falta de energía e ilusión, no suele ser una depresión, así con todas las letras. Esto es mas bien lo que nosotros conocemos como el “sentimiento depresivo”, parecido a la depresión pero que es simplemente uno más de los síntoma de un estado de ansiedad.

A partir de determinadas edades, este tipo de sentimientos se hace mas patente por la falta de objetivos, por la carencia de ilusiones, que no se están generando. Un viajecito, sin demasiadas responsabilidades, sin mas objetivo que el divertirse, distraerse y ver cosas distintas, resulta ahora muy apetecible y provechoso.

Hay varios tipos de depresión, si es que hablamos de la depresión en sí. La mas temida es la que tiene origen genético, la que se viene heredando, la bipolar. Tiene difícil tratamiento y suele ser dura. En este tipo de depresión nuestra posible intervención se circunscribe a evitar picos excesivos, y siempre bajo dirección médica, no admite intervención orientada a eliminar la situación, solo a paliarla.

Para la depresión mas corriente, la situacional, la que sobreviene como consecuencia de un proceso mental o nervioso mantenido a lo largo del tiempo, bien sea endógena o exógena, se trata mucho mejor y suele responder muy bien con el tratamiento en hipnosis. Es normal que remita, con mejorías notorias ya desde el principio, en algo así como 6 o 7 sesiones. Si son mas duras y están mas cronificadas, puede ser necesaria alguna sesión mas, sobre todo cuando vemos que el proceso de ansiedad ya ha llevado al paciente a una situación de descontrol neurótico importante. Pero en general, las reacciones suelen ser muy positivas. En estos casos, deja de ser imprescindible en el tiempo la toma de ninguna pastilla de ningún tipo, quizá al principio sea adecuada para evitar agravamientos. La terapia es suficiente. Hay que recordar que los fármacos suelen ser paliativos, no curativos, aunque la depresión es casi la única enfermedad que se puede curar con pastillas y sin terapia, si bien es cierto que con largo tiempo por delante.

Estas dos son depresiones primarias, las fuertes y graves. Las depresiones secundarias son mas fáciles de tratar, además de que no suelen presentar síntomas tan evidentes como las primarias. Incluso existe una depresión que podríamos llamar falsa, que es la depresión paranoica, que como su nombre indica es algo así como inventada por el propio paciente, para entendernos.

Si estamos ante estados graves de depresión, no es raro que sobrevengan problemas fisiológicos asociados, aspecto descubierto en medicina hace mucho tiempo, pero poco considerado. Por ejemplo, después de una depresión importante es frecuente que se produzca alguna afección hepática. Se debe a la consabida interacción mente-cuerpo. Mientras que no se resuelva del todo el aspecto mental, el fisiológico va estar dando la lata sin acabar de resolverse, observándose que si empezamos por el tema mental, el fisiológico mejora e incluso desaparece con mas facilidad.

Debemos darle a la depresión la importancia que merece ya que es una patología que responde muy favorablemente en el corto plazo, sin necesidad de entrar en procesos de complicados cocteles farmacológicos que tienen tantas contraindicaciones que, a veces, deberían considerarse hasta contraproducentes.

Recordemos que nuestra forma de diseñar una intervención de este tipo nos permite utilizar ejercicios que posibilitan la regulación, en este caso concreto, de la serotonina, neurotransmisor vital en tantos procesos pero muy especialmente en el depresivo. Son las posibilidades que nos ofrece el continuo progreso de la hipnosis actual, moderna y basada en aspectos exclusivamente científicos.

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Hipnosis para atracar

Hemos podido leer y ver, no hace mucho tiempo, noticias en las que se cometía algún delito de robo o atraco, muy fácilmente, y utilizando, supuestamente, la hipnosis como elemento de base para ese atraco incruento, diciendo “mírame a los ojos” y desvalijando la caja o a la persona que se supone, quedaría absolutamente hipnotizada y sin voluntad. Se ha oído comentar la noticia incluso en tono jocoso, lo que no he oído a nadie es decir que eso es una burda patraña por imposible. Tratare de explicarlo.

No existe nadie en el mundo con una capacidad, además completamente irreal, tan enorme que con solo mirarle a los ojos te quedes hipnotizado y pierdas el control de tu voluntad. Te puedes quedar deslumbrado ante la belleza, impactado por una fuerte personalidad, pero nunca perder tu voluntad.

Si es cierto que hay sistemas o métodos de inducción ultrarrápida que en pocos segundos consiguen un estado ligero de hipnosis, pero siempre sin perder el control de tu voluntad y sin que tus valores éticos y morales se vean amenazados o en peligro. Estos sistemas son muy efectistas, tan efectistas como poco prácticos para el profesional a la hora de realizar su trabajo, ya que carecen de profundidad y de elementos necesarios para tratar de alcanzar el buen fin que se desea: los cambios conductuales.

Cabria la posibilidad de que esta persona atracada, la víctima, haya estado en tratamiento de hipnosis y se le haya puesto una orden para obedecer. Bien, esta posibilidad solo puede hacerse realidad si la persona en cuestión aceptase esa orden y se aviniese a ejecutar el plan, ya que tendría indudablemente mentalidad delincuente. A una persona normal se le indica algo de ese tenor y saltaría en la camilla como un resorte diciendo que no hace esas cosas.

Hay que dejar muy claro que la hipnosis, nuestra querida hipnosis, solo es posible con el acuerdo y permiso de la persona. Las personas que vienen a tratar de resolver algún problema saben que se trabaja en hipnosis y saben que si no aceptan entrar en ese estado dejando hacer al profesional, nada se va a conseguir, por lo que se avienen al tratamiento y permiten que se actúe sobre ellos. Sin este condicionante la hipnosis tampoco es posible.

También hay que dejar nítidamente claro e indudable que es imposible, absolutamente imposible, tratar de poner una orden o una sugestión que sea contraria al código ético y moral de la persona. Ya he dicho que la persona saltaría literalmente oponiéndose.

Así pues habría que preguntarse como han sido posibles esos robos y atracos con ese absurdo pretexto. Solo hay dos posibilidades; la primera, queda ya esbozada y es que la persona en cuestión estuviera de acuerdo de acuerdo con el atracador para ser parte del plan. La segunda es que se haya utilizado algún otro elemento o producto inhibidor de la voluntad, que también los hay.

En este caso conviene recordar que hay una droga que se utiliza en determinados países de Sudamérica, y que se prepara en forma de polvillo muy ligero, y que, al ser inhalada de forma involuntaria, inhibe la voluntad por un periodo de horas, dependiendo de la cantidad inhalada.

Allí la utilizan para eso precisamente, para poder desvalijar cuentas y cajeros utilizando la tarjeta o firma de la victima que va a hacer todo lo que se le pida mientras esté bajo la acción de la dichosa droga. Esto si es mas verosímil.

Pero por favor, que nadie piense que la consulta de un profesional de la hipnosis es un sitio peligroso donde hay que acudir con protección policial o algo parecido. La persona que desee someterse a este tipo de tratamiento, cada vez mas extendido, que vaya confiando o desconfiando en la capacidad profesional del terapeuta, pero nunca pensando que puede ser victima de algo que no desee o que no acepte.

Sencillamente es imposible, completamente imposible, absolutamente imposible, salvo que usted así lo quiera. En este caso estamos hablando de otra cosa diferente que nada tiene que ver con la hipnosis profesional.

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La hipnosis y los psicosomatismos

Decimos que el cuerpo somatiza, cuando la mente recibe una presión externa, muy grande y continuada, que no sabe o no puede controlar bien y la exterioriza manifestando problemas, molestias, dolores diversos que no tienen origen fisiológico real. Es el clásico problema que se nos presenta y cuando vamos al médico nos dicen que “no tenemos nada”.

Hay montones de enfermedades que se encuentran en este apartado y siempre responden a lo que se conoce como interacción mente-cuerpo, anteriormente mencionada aquí. Casi todas las enfermedades de la piel como dermatitis, lupus, psoriasis, etc, obedecen a este origen psicosomático o bien se manifiestan mas intensamente bajo este origen.

También es muy conocido el que disfunciones mentales o nerviosas llevan con mucha frecuencia a situaciones de problemas conocidas como el colon irritable, las úlceras gastrointestinales, algunas enfermedades hepáticas, etc.

Hay otro grupo de enfermedades que encabeza la desconocida fibromialgia, que producen dolores y molestias inespecíficos, y que obedecen también a este tipo de influencia. La fibromialgia se ha sacado recientemente del cajón de los psicosomatismos para encuadrarla ahora entre las enfermedades reumáticas por el simple hecho descubierto de que los “nocioceptores”, grupo de propioceptores que pertenecen a esta área, estaban inflamados. Pro sigue ignorándose todo acerca de esta enfermedad tan actual.

El tratamiento a seguir, desde el punto de vista de la hipnosis profesional, es sencillo. Hay que averiguar bien cual es el proceso vital del paciente, destacando aquellos impactos que le van a llevar a procesos de ansiedad o depresión, con los frecuentes refuerzos del estrés, y que van a desembocar en este tipo de enfermedades.

Cuando se trata este tipo de problemas y sus situaciones, hay que olvidarse un poco del puro síntoma psicosomático y centrarse en lo que origina todo el proceso. Al tratar este proceso, los síntomas van desapareciendo muy rápidamente, se disuelven como por ensalmo, ya que ha desaparecido el agente causante de los mismos, o lo que es igual el verdadero origen del problema.

He tratado últimamente a bastantes personas de la mencionada fibromialgia, así como de colon irritable y de lupus y psoriasis, y cuando ya van dos o tres sesiones, al preguntar al paciente por esos síntomas manifiestan que han dejado de notarlos. Es lo normal. Este protocolo es de lo mas eficaz que hemos podido descubrir, y además, refrendar en laboratorios internacionales del mayor nivel.

En los casos de dermatitis, especialmente en las formas mas graves como el lupus o la psoriasis, hay que tener claro que la enfermedad nuca se va a eliminar por completo, por expresarlo de forma coloquial, nunca se va a “curar”, pero va a quedar latente sin efectos visibles, y lo que es mejor, sin molestias ni dolores.

Los psicosomatismos son tan numerosos que es casi imposible enumerarlos, y conviene aclarar que cuando se habla de este tema hay quien interpreta que se le dice que eso que siente es falso. No, bajo ningún concepto la persona miente ni disimula ni finge. El dolor es real, intenso, la molestia es auténtica y distorsionante, pero cuando el médico va a buscar el por qué de esa molesta no encuentra nada. Se dice que “somatiza”. Pero la medicina convencional carece de elementos curativos, solo paliativos.

Cuando se encuentren en este tipo de situaciones, malestar inconcreto sin ningún problema fisiológico que lo origine, es que están somatizando algún problema mental que les perturba fuertemente y les produce síntomas como los descritos mas arriba.

Busquen un profesional adecuado, confíen en el, y verán resultados óptimos a corto plazo.

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La hipnosis en los trastornos alimentarios

Nuestro país, por sus diferentes climas, hábitos e historia, es un conglomerado de culturas que se plasman en una gastronomía múltiple y diversa, tan rica en su contenido como diferente en la forma. Es un verdadero placer para los sentidos poder darse al disfrute de los platos típicos regionales en cada rincón del país, pero hay veces que ese disfrute gastronómico se torna en algo lacerante, traumático.

Me estoy refiriendo a las tan comentados trastornos de la alimentación, cuya traducción real queda prácticamente constreñida a dos grandes grupos: anorexia y bulimia, tristemente de moda, y especialmente a las compulsiones obsesivas con la comida.

En estos casos la comida lejos de ser un disfrute, se trastoca en el foco de atención de una alteración de nuestra mente, que se traduce en alteraciones externas centradas en la comida, como señal de aviso o alarma del proceso que ya lleva tiempo desencadenándose en nuestra mente.

La anorexia y la bulimia son dos caras de la misma moneda, es un proceso de tipo depresivo que generalmente, en mas del 90% de casos, esconde algún conflicto sexual, bien sea por agresión directa, bien por sentirse agredido/a de alguna forma. En mi experiencia profesional todos los casos sin excepción que han cursado de esta forma tenían un origen sexual, mayoritariamente de agresión, de una forma u otra.

Este enfoque responde perfectamente a los postulados que Sigmund Freud hizo en 1.905, al separar especialmente la anorexia nerviosa de la histeria por aquel entonces

En el caso de la anorexia la reacción de la mente suele ser doble; por un lado me voy a defender de posibles agresiones futuras deformando mi cuerpo, y por otro puedo tratar de castigar de alguna forma a quienes considero que no me han defendido como debían.

Esto se produce siempre de esta forma, independientemente de que sea simplemente una percepción del sujeto o que resulte nítidamente claro, el que la agresión haya sido consumada o de que solo se haya intentado sin lograr plenamente el fin perseguido por el agresor. Es una situación puesta de relieve ya por Freud, como digo, y que no termino de entender el por qué se trata machaconamente de negar este origen cuando estamos ante problemas diagnosticados genéricamente de anorexia, cuando resulta las mas de las veces que es un simple, nada simple por cierto, TOC centrado en la comida.

En este segundo enfoque, se trata de un proceso obsesivo por el incremento, sin resolver, de un estado de ansiedad, que nos lleva a darnos atracones o a comer sin tino ni medida, para tratar de satisfacer una situación nerviosa. La comida tiene un efecto saciante, y en él el efecto tranquilizador nervioso. Aquí es harto frecuente que el foco sean los dulces por el efecto saciante superior que poseen.

En los casos descritos los tratamientos con hipnosis clínica, suelen llegar a buen puerto en un plazo relativamente breve, y mas si no hay complicaciones de otro tipo. Pero hay que tratarlos desde el origen real bajo el enfoque correcto, eliminando los traumas o trabas que nos hacen obrar de manera inconsciente y de forma tan negativa para nosotros mismos.

No es este el sitio de comentar tratamientos posibles, pero si el de hacer una especial mención en la importancia de ponerse en manos expertas de profesionales cualificados, para llegar a conseguir lo que indicaba al antes: la remisión de la patología de la forma mas cómoda y eficaz posible. Pero siempre contemplada desde el real y auténtico origen de la misma, no desde posiciones acomodaticias, dando respuesta a preguntas que nadie hace.

El enfermo quiere ver su evolución, y lo desea sin necesidad de que le cuenten, o que le provean, de falsos escudos o refugios como es la moda o el consumismo. La problemática tiene un origen concreto y hay que ir a tratarlo allá donde lo encontremos.

No nos conformemos con pretextos superfluos y vamos a luchar, especialmente en el caso de los enfermos, sin culpabilizar nada ni a nadie, simplemente tratando al sujeto en la línea que necesita.

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Hipnosis para dejar de fumar

El hábito de fumar se ha convertido en algo controvertido, como mínimo. Los fumadores se quejan de la intolerancia y los no fumadores lo hacen sobre la base de teóricos peligros como fumadores pasivos. Independientemente de lo que cada uno opine, la realidad es que el tabaco es dañino, puede ayudar a la evolución de enfermedades peligrosas, e incluso contribuir a desarrollarlas, y es una adicción cuyo origen se pierde en la adolescencia, por regla general.

Las posibilidades de dejar de fumar se basan, esencialmente, en el firme deseo de dejarlo, aunque no se sienta uno capaz de hacerlo. La tímida resistencia que podemos oponer es vencida repetitivamente por los productos que el tabaco incorpora, concretamente 4.000, muy adictivos, y por el hábito largo tiempo practicado.

Independientemente de esto también es posible “esconder” en el tabaco otro tipo de problemas nerviosos o mentales. Por lo tanto, los métodos para dejar de fumar suelen chocan frontalmente contra muros complicados de vencer.

Profesionalmente hemos podido poner a punto un depurado método que llamamos Protocolo de Intervención Para Adicciones, con cuyas iniciales se forma el acróstico PIPA. Tratándose de fumar, es muy apropiado.

Desde un punto de vista técnico se trata simplemente de aplicar el método “aversivo”, provocar aversión inconsciente, que recrea de forma eficaz el real peligro que el tabaco tiene, produciéndose sensaciones de rechazo, de mal sabor, de repugnancia al tabaco, tan complicada de lograr.

Esta aversión inconsciente permite que el fumador pase a la condición de ex-fumador, sin ansiedad, sin tensiones, de forma natural y sencilla y en un tiempo record, sin esfuerzos de ningún tipo, puesto que es normal dejarlo en la única sesión que se hace. En algún caso se precisa una sesión de refuerzo, segunda sesión, y en muy pocos alguna sesión mas. En nuestro caso se evita esa posibilidad de repetir sesiones entregando un CD grabado con una sesión muy similar a la que se hace en consulta para poder eliminar algún resto con facilidad. Este CD por si solo ya tiene bastante fuerza como para resultar eficaz, aunque en menor porcentaje que si se hace en directo

Uno de los temores mas extendidos, como es el miedo a ganar peso al dejar de fumar, se evita de raíz, ya que se ponen sugestiones en este sentido. A mayor abundamiento, como el inconsciente mantiene los conceptos de peligro, no hay miedo a que troquemos tabaco por dulces o comida, lo que es corriente cuando se deja por las bravas.

Para la aplicación de este protocolo se requiere una sesión de hipnosis profunda, de manera que se remuevan realmente los estratos mas escondidos de nuestra memoria donde están anclados los mecanismos que nos hacen ser esclavos de adicciones como ésta.

Lo que se toca en la sesión de forma más liviana, por ser solo una vez, es el aspecto compulsivo que este tipo de adicción tiene, los aspectos de refugio o protección que el tabaco proporciona, los aspectos de inseguridad que cualquier adicción presenta.

Las tintas se cargan en lo dañino del tabaco que se siente y se revive de forma real, siendo en este punto donde se alcanza la aversión, rechazo, al tabaco, que luego se va a manifestar de forma inconsciente cuando se encienda algún cigarrillo.

Hay que dar un poco de tiempo a la mente para que se aposente, para que se habitúe a que se puede vivir sin tabaco. Dar tiempo a que se vayan deshaciendo esas asociaciones tan ligadas de que después de esto o lo otro viene un cigarrito.

Lo que resulta imposible de conseguir es que alguien venga a que le quiten el tabaco sin el menor esfuerzo y sin el menor deseo de quitárselo de encima. No conozco ninguna técnica que funciones en estos casos, ni esta ni ninguna.

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Los peligros de la hipnosis

Los que dedicamos nuestra actividad profesional a la hipnosis conocemos, o deberíamos conocer, donde se encuentran los límites de la aplicación de las técnicas que componen esta poderosa forma de producir transformaciones conductuales.
Cuando no se conocen bien o se piensa que da un poco igual todo, comenzamos a aproximarnos a esos peligros que realmente no son tantos, aunque sean muy graves.
Antes de continuar hay que señalar que esos peligros, esas fronteras que no se deben traspasar, vienen marcadas por la neurología en cualquiera de sus vertientes, a través de las investigaciones que personas muy preparadas en el campo científico, realizan.
No somos nosotros quienes para establecerlas, sí acaso para proponer revisiones y especialmente somos aptos para poner en la práctica aquellos avances que la neurología propone.
Es por esto que se determina que las mal llamadas “terapias de vidas pasadas” o las regresiones “al útero materno”, son falsas al haber sido experimentadas en laboratorios acreditados y haberse investigado de forma exhaustiva por científicos interesados en llegar hasta el final. Esto es lo que ellos determinan y nosotros solo podemos aceptarlo y, si acaso, corroborarlo.
Este es un asunto exclusivamente propio de la aplicación técnica en base a disponer de un mínimo conocimiento de las técnicas de la hipnosis, ya que una inducción leve o suave va a posibilitar que aparezca de todo, vidas pasadas, inventos varios y leyendas variopintas. Por el contrario si se hace un trabajo de profundidad serio y eficaz resulta prácticamente imposible que aparezca nada fuera de la realidad al hacer regresiones.
Hay que resaltar que si se propone, forzando, el salto a otra vida anterior o al útero materno, en hipnosis profunda, no sale nada, el sujeto no ve nada. Estamos en memoria profunda, a largo plazo, y ahí no hay nada fuera de la realidad.
Si nos tomamos frívolamente este tema y vamos aflorando vidas sucesivas, estamos contribuyendo de la forma más eficaz a que aflore un “trastorno múltiple de personalidad” del que hay ya una casuística muy extensa y alarmante por grave.
Si lo que intentamos es hacer regresiones de edad para que a base de insistir en ello sea el propio sujeto el que encuentre el camino de salida, no creo que me nieguen que eso ya califica al supuesto profesional en toda su extensión. Se supone que si alguien viene a nuestros despachos porque se siente mal, no sabe cómo resolver ese malestar y busca ayuda, poca ayuda le prestamos si lo que tratamos es que sea él mismo quien encuentre la solución al jeroglífico.
Si alguien se está ahogando y queremos, si podemos, salvarlo, no creo que sea lo más oportuno irle enseñando a respirar y a bracear hasta que nade y salga a flote. Lo primeo, creo yo, es salvarlo, después podremos enseñarle a nadar.
Tengan mucho cuidado con todos esos vendedores de humo que manejan una fraseología depurada y envolvente. Si solo tratan de hacer lo que les comento están acercándose a los peligros, pocos pero importantes, que la hipnosis tiene.
Finalmente déjenme hacerles otra reflexión. Existen herramientas, scripts, argumentos y posibilidades muy experimentadas para todas las situaciones. Todos ellos reputados de efectividad vía experimentación. Siendo esto así creo que no existe ninguna razón medianamente convincente para proceder a aplicar técnicas peligrosas, cuando disponemos de herramientas, como digo, tan eficaces y conocidas.
Quizá la única razón que puede resultar válida es que todo ese ramillete de técnicas eficaces y variadas, se desconozcan. No veo otra.

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La interacción mente-cuerpo

Alrededor de los años veinte, del siglo pasado, investigadores médicos pusieron de manifiesto la preponderancia de la mente sobre el cuerpo, demostrando que existían enfermedades fisiológicas cuyo origen estaba en la mente. Esta teoría fue cayendo en desuso al no poder constatarse por investigaciones clínicas realizadas con pacientes.

Sería mas tarde, en los años 70, cuando dos neuropsiquiatras norteamericanos demostraron con un extenso estudio hospitalario, que esta teoría no solo era cierta, sino que alrededor del 75 % de enfermedades no víricas ni genéticas eran producidas, por decirlo así, en la mente. Es el nacimiento del psicosomatismo o efecto psicosomático.

El estudio de estos profesionales fue centrado en dos grupos de enfermedades arquetípicas de este concepto; el colon irritable y la úlcera péptica, por un lado, y las hepatopatias, por otro.

Demostraron sin lugar a dudas que después de una etapa larga y dura de estrés es normal que aparezcan dolencias estomacales, intestinales y/o digestivas. Igualmente después de estados depresivos severos pueden considerarse como normales problemas de hígado.

En todos estos casos la hipnosis profesional, científica, tiene una importancia capital puesto que el tratamiento en hipnosis de los problemas mentales o nerviosas tiene un elevadísimo porcentaje de éxito, y así, se van a eliminar los problemas fisiológicos que se han hecho patentes como consecuencia directa de lo anterior.

No tengo nada claro por qué los médicos convencionales no toman en consideración este extremo, de forma habitual, admitiéndolo dentro de sus observaciones diagnósticas, y remitiendo al paciente a los profesionales que entienden de este tipo de tratamientos.

Tristemente aún sigue siendo normal el que después de realizar numerosas pruebas con resultado negativo, se sigue insistiendo en buscar algo que solo existe en la mente del paciente, llegando incluso a sugerir alguna intervención exploratoria.

Permítanme que les ponga en guardia y que cuando las pruebas que se realicen no demuestren claramente la existencia de problemas fisiológicos concretos, mientras persisten los síntomas, busquen en el terreno mental el origen de esas dolencias. Lo lógico será que al tratar los problemas mentales, los fisiológicos se vayan disolviendo como por ensalmo.

Como ejemplo esclarecedor tenemos el actual protocolo para situaciones psicosomáticas, que está dando unos resultados extraordinarios por buenos, y que ya ha sido contrastado con laboratorios internacionales del máximo prestigio. Resulta especialmente impactante la intervención en casos de fibromialgia, donde a la tercera sesión ya han remitido los dolores casi por completo, y a la quinta se finaliza la intervención, siendo muy raro el que se precise una sexta sesión o que se precise refuerzo posterior.

Recuerden que el 75 % de enfermedades no víricas o genéticas, tienen un origen mental, y manteniendo este horizonte, con las intervenciones adecuadas y experimentadas, su salud y su calidad de vida se lo van a agradecer.

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El dominio del inconsciente

Es muy frecuente que vengan personas con algún problema y que indiquen que “no saben como sacudírselo de encima”. Esto es normal ya que casi nadie sabe, ni puede, quitarse esa especie de losa que nos aplasta y que nos impide realizarnos como realmente desearíamos: es el inconsciente o subconsciente que nos domina.

Cuando se van depositando experiencias emocionales, especialmente negativas, se van acumulando ahí y comienzan a modificar nuestra conducta en función del tipo de miedos o temores que nos van infundiendo. Esto llega hasta extremos inconcebibles, tan inconcebibles que un caso real, omitiendo datos obvios, ayude a esclarecer.

Un paciente viene indicando que padece una molestia al orinar que le preocupa. Ningún médico de ninguna especialidad ha encontrado nada que pueda provocar esa molestia, que sin embargo está siempre presente y con variaciones, unas veces mas intensa otras veces, menos.

Al preparar su historial me refiere que tuvo hace unos años un cólico nefrítico que, como todo el mundo sabe, es extraordinariamente doloroso. A mi me da la sensación que eso tiene bastante lógica, que después de un cólico de esta envergadura quede la consecuencia de una molestia a modo de recuerdo o temor inconsciente.

Como no aparecen elementos mas importantes a considerar, le preparo la intervención orientada a lo que acabo de expresar. Comenzamos el trabajo y aunque parece que hay una ligera mejoría al principio, todo se estanca y la persona no progresa. Esta es la señal de alarma de que algo hay que impide el progreso normal de la intervención y que resulta imprescindible sacar a la luz ese aspecto para desbloquearlo y lograr la ansiada mejoría.

Se le somete a regresión de edad para buscar ese elemento de bloqueo y se le sitúa en el momento de aquel cólico nefrítico. Al mencionar que está en esa situación y que el dolor es intenso el paciente lo niega, dice que no le duele. Mi perplejidad es enorme.

Le insisto un par de veces mas mientras mi cabeza da vueltas buscando posibles soluciones, y al insistir por tercera vez en que etá en el momento del cólico me dice que no tiene cólico, que tiene una litiasis terminal, (piedra en la vejiga); esta respuesta me deja como bloqueado.

Felizmente se me ocurre que es posible que determinados miedos puedan haber incidido de una manera tan excesiva, forjando en su inconsciente un recuerdo falso, y le pregunto si lo que tiene realmente es miedo a padecer un cáncer. La respuesta me deja estupefacto. Contesta con toda rotundidad: SI.

A partir de este momento la intervención se readapta y esta nueva versión funciona a la perfección, con reacciones normales y positivas.

Simplemente, el inconsciente tiene tanto miedo, tanto terror, a padecer un cáncer que le hace elaborar una historieta tan irreal como la descrita. Pero en vigilia, despierto, esta persona se encuentra prisionera de ese terror y por lo tanto lo que fluye es la historieta que el inconsciente ha elaborado. El paciente no miente, solo es presa del pánico al cáncer, y manifiesta lo que ese terror le hace decir.

Otro caso igual de ilustrativo es de otra persona que quiere dejar de fumar y por eso viene a consulta. A pesar de advertirle de que, por lo que me cuenta, soy de la opinión de que es preferible tratar primero la compulsividad y ansiedad con las que fuma, él prefiere primero eliminar el tabaco y después lo demás.

Se hace así y con todo éxito. Me llama de nuevo pasados unos diez meses indicando que ahora quiere eliminar esa compulsiidad para adelgazar ya que considera que tiene unos kilos de mas y desea eliminarlos. Está plenamente convencido de que todo va a salir a pedir de boca sobre la base del éxito anterior.

Comenzamos el tratamiento sin la mas leve mejoría, sigue comiendo igual. Pasadas dos sesiones me hace una pregunta intrigante: ¿Si mi inconsciente no quiere adelgazar la terapia es eficaz? La respuesta evidentemente es que no. A renglón seguido me dice que me falta información y me la aporta.

Esta información es que mantiene una relación afectiva a distancia con un horizonte complicado porque ni el puede viajar al país de su pareja, ni la pareja va a venir aquí.

Por otro lado ambos, cada uno en su estilo, son el ideal de belleza del otro, podríamos decir que son la pareja perfecta. El problema importante surge desde el momento en que la pareja puede venir a hacer estudios a España y es obvio que se van a conocer en persona.

Cuando me está relatando esto me doy cuenta de la situación concreta y le explico que no hay nada que hacer. Aunque se beba un vaso de agua, le va a engordar.

El inconsciente tiene depositadas todas las ilusiones en que cuando la pareja se baje del avión se va a encontrar alguien con kilos encima, y por lo tanto ese mismo inconsciente se niega sistemáticamente a aceptar cualquier sugestión que está yendo en contra de los ideales e ilusiones presentes.

Le advertí que si esa relación fracasara, por cualquier razón, su adelgazamiento sería rápido sin mas terapia, ya que habrían saltado los resortes mentales que impedían que esta persona intentase, siquiera, perder algún kilo. Esto llega a suceder así ya que la pareja decide finalmente estudiar en otro país y se aborta su venida a España. Cuando tiempo después me llama para volver ya ha perdido 40 kg.

Dos muestras del mismo botón. Cuando el inconsciente considera que tiene poderosas razones que la mente consciente posiblemente no entienda, es imposible ir en su contra. Uno bloqueado por el miedo no podía progresar en su molestia, el otro, la ilusión por esta oportunidad amorosa le había bloqueado cualquier opción de cambiar el aspecto físico que presentaba.

El gran corolario de ambos casos es que al inconsciente se le puede educar, se le puede hacer reaccionar en otra línea diferente, pero siempre en la línea en que el inconsciente quiera, siempre que no tenga otras motivaciones mas poderosas para actuar en la forma en que lo hace de manera habitual.

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Adelgazar con hipnosis: secretos a voces

Personalmente detesto infundir falsas esperanzas en cualquier intervención de las que realizo. Me niego sistemática y rotundamente a garantizar nada, excepto un trabajo intenso y una dedicación plena hacia la persona que me otorga su confianza, a pesar de que bastante gente pide algo parecido ante la incredulidad de resultados estadísticos.
Ocurre normalmente con las intervenciones para dejar el tabaco, control de los psicosomatismos, estados depresivos, etc., y ahora viene ocurriendo con el nuevo método para adelgazar que he incorporado recientemente.
El método está inspirado en el ya experimentado antitabaco, que tan magníficos resultados viene dando, y tiene dos pilares fundamentales: uno es el control de la compulsividad que centra y focaliza en la comida cualquier problema; el otro, es la reducción del proceso obsesivo que llega a hacer que uno se vea gordo sin estarlo.
Todos estos aspectos tienen una base común de inseguridad y de baja autoestima que se centran en esa especie de necesidad de comer cuando algún problema se desata o nos supera. Generalmente esta necesidad se plasma en ingerir algo dulce, por el efecto saciante que el dulce produce, lo que supone el ingreso de muchas calorías que no se consumen y por tanto generan el aumento de peso.
El protocolo contempla todos los aspectos aversivos a este tipo de ingesta, con lo que se estimula la acetilcolina, más un ejercicio euforizante y de motivación futura, que permite controlar la mencionada compulsividad además de sentir rechazo inconsciente a aquella comida que es superflua o innecesaria, evitando de paso una especie de síndrome depresivo que se genera y alimenta en el rechazo a la propia figura.
A todo esto hay que añadirle las peculiaridades que la persona manifiesta tener y que diferencian a una persona de otra, aunque estemos dentro del mismo caso. Estos aspectos peculiares terminan de conformar y completar el ejercicio diseñado para lograr, fundamentalmente, que nuestra figura y nuestra mente estén de acuerdo en que lo que realmente “se ve” y lo que se siente, y se mantengan en una clara sintonía agradable, sin disfunciones y sanamente.
Por lo tanto hay que agregar, por innecesario que parezca, que no se disuelve la grasa como por arte de magia; que no pierden kilos a ritmo elevado mes tras mes; que no se produce nada milagroso ni misterioso con los kilos de más.
Sucede simplemente que nuestra óptica varia, nuestra forma de alimentarnos cambia y se adapta, y cuando algún problema nos acosa, lo que se intenta es resolver ese problema directamente, sin falsos refugios especialmente con la comida; que ya no me quedo apesadumbrado ante dificultades, sino que las enfrento y aporto las soluciones pertinentes para mi forma de ser, sin que eso suponga ya la necesidad de volver a falsos refugios o huidas centrados en una ingesta alimentaria contraindicada. Simplemente voy a comer lo que me apetece desde la óptica de una alimentación sana y responsable.
Esta nueva óptica que se consigue, no dificulta para nada, que un día decida festejar algo comiendo abundantemente cosas que me agradan pero que tienen un elevado índice calórico, pero ese ya es un día en que me doy permiso para disfrutar de aquello. Nada que objetar.
Uno de los elementos distintivos de este protocolo es la inclusión del script de saciedad como elemento de inhibición recíproca, o como alarma, más claramente, que se dispara en el momento en que se vaya a realizar la transgresión de lo que tácitamente se pacta y acepta durante la intervención.
Esta intervención se contempla con una duración que por regla general no debe exceder de cinco sesiones ni bajar de tres. Resulta que las mas de las veces a la tercera se puede decir que el trabajo ha terminado puesto que la persona se siente muy satisfecha con los resultados que está obteniendo.
Así es que dejémonos de dietas milagrosas y tratemos de reeducar al inconsciente para que actúe en la forma en que debe hacerlo, no como fruto de problemas que nada tienen que ver con la comida.
¿Les apetece probar?

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Sobre la formación en hipnosis

Muchas personas que vienen a mi despacho me preguntan sobre cómo formarse en hipnosis, qué es mejor, donde se estudia. Esto me hace intentar llevar algo de información para el que pueda estar interesado en ello sin ser profesional.
Hay que comenzar diciendo que la hipnosis como técnica que es, no forma parte de ningún temario de ninguna carrera universitaria en ningún país del mundo. No aparece ni en medicina ni en psicología, por citar las que parecen ser más próximas, ni el más leve tema sobre la hipnosis, ni tan siquiera de pasada.
Esto es así porque ningún estado se ocupa de regular los estudios de hipnosis puesto que no constituyen estudios que pudiéramos llamar “universitarios”. Tampoco ningún estado regula la práctica de la hipnosis atendiendo a los aspectos peligrosos de la misma, menos aún a los aspectos tan beneficiosos que presenta las mas de las veces.
Si es cierto que hay universidades donde se imparten cursos post-grado de hipnosis, que, por las razones apuntadas, carecen de cualquier legitimidad mas allá de la que pudiera tener otro curso impartido en cualquier otro sitio. El Estado tampoco los regula.
Está claro que al hablar de hipnosis solo me refiero a la que tiene su base en la ciencia y que se denomina, según el que la practique, clínica, psicológica o profesional. La hipnosis es una sola, aún contando con sus variantes, los practicantes pueden ser muy diversos.
En este estado de cosas la hipnosis solo puede aprenderse en escuelas privadas y con una variedad y diversidad de temarios que mueven a la confusión.
Aquí es donde se encuentra el principal escollo que actualmente entorpece a la hipnosis, puesto que esa variedad produce desconfianza y puede llevar a errores incluso conceptuales a potenciales estudiosos de la misma.
De la simple comparación de temarios ya se deduce, en principio, quien enseña más y quien menos. Si a esto le añadimos los costos ya tenemos otro elemento de decisión. Si podemos comparar no solo el simple enunciado del tema sino la profundidad y la puesta al día de los conceptos, tendremos una buena parte de los elementos para decidir. Creo que el elemento final en la decisión es el comentario con alguien que haya realizado esos estudios y nos oriente, especialmente a la hora de la práctica.
Tengan en cuenta que aprender a hipnotizar es algo nada complicado, sencillo. Manejar los estados de hipnosis ya supone algo más de complicación. Aplicar los recursos más adecuados para lograr una clara mejoría en el estado de la persona que tenemos delante, eso ya es otra cosa diferente.
Es imprescindible conocer bien el funcionamiento de la mente inconsciente, conocer bien los recursos a aplicara en cada caso y que supone una amplia gama de herramientas que han de ir orientadas a la mejora de la situación, y por lo tanto eso hace necesaria unja formación integral amplia, documentada y puesta al día. Pocas técnicas habrán evolucionado tanto como la hipnosis en los últimos 5 o 6 años.
No creo ponérselo muy fácil, pero al menos ya tienen pautas para elegir aquello que mejor consideren. Espero que la elección resulte como esperan.
Mis mejores deseos a todos los interesados por esta maravillosa técnica.

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